Frituras y absorción de grasas

En la cocina existen muchas técnicas de cocción pero, indudablemente, una de las favoritas es la fritura: el estilo de vida actual nos ha llevado a consumir un porcentaje bastante alto de frituras por su fácil y rápida elaboración.


No es secreto para nadie que la comida frita ocupa un rol principal en la dieta de muchas personas, desde las papas fritas, pasando por el pollo, empanadas, quesadillas, croquetas y muchos platillos más.


Una de las cualidades de este tipo de preparaciones es que requieren de pocos minutos para su elaboración y, por tanto, se ofrecen como una alternativa para aquellos quienes tienen el tiempo contado a la hora del almuerzo y la cena.


Uno de los principales problemas de la comida frita es que la grasa que absorben los alimentos generan problemas en nuestro organismo, desencadenando, entre muchos otros problemas, aumentos de colesterol que están relacionados directamente con enfermedades cardíacas y el sobrepeso.



Como consumidores, muchos buscamos disminuir el consumo de grasas y la absorción de los aceites en los alimentos. Uno de los principales inconvenientes al cocinar con aceite es que los alimentos terminan absorbiendo gran cantidad de grasa. Para evitar la absorción, lo mejor es cocinar los alimentos bajo una temperatura constante, algo que es muy difícil en estufas de gas ya que la fluctuación de las llamas no permite que se caliente la sartén de una manera uniforme y no hay manera sencilla de saber cuál es la temperatura en la que se está cocinando.


Las parrillas de inducción magnética resuelven este inconveniente al poseer un panel de control touch que nos permite configurar la temperatura exacta y el tiempo de cocción deseado además de que las estufas de inducción, al transmitir de manera uniforme la energía a la sartén, evitan que algunas partes del alimento se frían más que otras, cocinándolos más rápido y reduciendo la absorción de grasas.